Doris Salcedo en la Universidad Complutense

 

El día previo a su investidura (25.01.19) como Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid, Doris Salcedo ofreció una conferencia sobre su obra en el auditorio de la Facultad de Bellas Artes de  dicha universidad. La  primera parte de la misma fue una exposición de su concepción del arte y la naturaleza su compromiso político y la segunda consistió en comentarios sobre obras muy destacadas de su trayectoria artística que ilustraban y completaban dicha exposición. Que fue clara, bien articulada y cargada de citas a los escritores y pensadores que para ella han sido y siguen siendo referencias: Paul Celan, Jorge Luis Borges,  Emmanuel Levinas, André Badiou, Jean Luc Nancy…Doris Salcedo, la artista que reivindica desafiante su condición de artista del Tercer Mundo, quiso demostrar que su obra y su pensamiento se nutre con lo mejor del pensamiento del Primero. Que su inmersión en el dolor  de las víctimas de la guerra y del terror no es incompatible con el refinamiento y la complejidad de su obra, ambas imposibles de reducir a los límites de este comentario. Por lo que solo me referiré  a unos cuantos términos de la misma. El primero, la insistencia de Doris Salcedo en el carácter colectivo de su trabajo. Ella considera que su trabajo es resultado de su compromiso con los problemas que afectan a la sociedad y no con los que le son exclusivos. Mi trabajo no es autobiográfico – afirmó. Y no es solo porque en numerosas ocasiones sea el resultado de la intervención de mucha gente, como ocurrió, recientemente con Sudario, la efímera instalación que cubrió entero el pavimento de la Plaza de Bolívar de Bogotá con un manto de 10.000 telas cosidas entre sí, cada uno con el nombre de una de las centenares de miles de víctimas de la violencia política en Colombia. Participaron centenares de personas en escribieron los nombres y cosieron las telas. Y ocurrió desde luego con Fragmentos, la  pieza compuesta por láminas del metal resultado de la fusión de las miles de armas que entregaron las Farc en cumplimiento de los acuerdos de paz firmados por dicho movimiento guerrillero con el gobierno de Colombia. Las láminas fueron martilladas por un numeroso grupo de mujeres, elegidas por la artista entre las que han sido violadas por militares, paramilitares o guerrilleros. Y la obra misma, a la que ella  calificó de “anti-monumento” – en atención seguramente al hecho de que en vez de consistir como es habitual en una escultura o grupo escultórico que se yergue sobre un pedestal – es el pavimento de un espacio dispuesto para acoger a la gente va allí a recordar o rendir homenaje a sus muertos. Una invitación al tributo  y al recogimiento que contrasta con la sorpresa, el estremecimiento o el desasosiego que causaba Shiboleth, la grieta fracturaba de un extremo a otro del pavimento de la Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres para denunciar la brecha aparente o realmente insalvable entre el Primer Mundo y el Tercero.

(24.01.19)

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