ARCO presentó ayer (11.02.19) a la prensa tanto sus contenidos expositivos y la igualmente exuberante programación cultural que los acompañan como el impactante proyecto Perú en ARCO. <<Más de lo mismo>>, llegue a pensar ante la evidencia de que la feria se mantiene fiel a un modelo diseñado inicialmente por Rosina Gómez Baeza y perfeccionado por Carlos Urróz – su director artístico durante los últimos 9 años. Esa combinación de feria de arte en stricto sensu con un conjunto de foros, conferencias, mesas redondas, seminarios, presentaciones de publicaciones y proyectos culturales e inclusive visitas a talleres de artistas que – como se ha encargado de subrayar Paco Barragán – terminó siendo imitado por ferias de arte de otros países y continentes. Pero luego he pensado que en esta edición el bien probado modelo incurre en excesos que ponen en evidencia con lo que en definitiva ha sido desde siempre su propósito: que el mundo del arte gravite en torno a su comercio. O dicho de otra manera: que una feria de arte se convierta en el foro de mayor visibilidad mediática donde se debatan y diriman de las cuestiones más apremiantes que atañen al mundo del arte y al arte mismo.
El medio es aquí de nuevo el mensaje y el mensaje es que los papeles de guía, orientación y reflexión que, teóricamente aun corresponden al museo, tienen que tener su locus, su lugar privilegiado, precisamente allí donde el mercado del arte celebra anualmente sus fastos. Y si creen que exagero les invito a pensar no solo en el hecho de que el Museo Reina Sofía tenga a honra declarar que compra en ARCO sino en el hecho de un evento tan importante para el propio museo como es <<Foro Museos >>- que reúne a directores de museos de Europa y América Latina- se realice como parte de la programación de la feria y que la sede esta última se realice además el <<Encuentro Museos en ARCO>>.
El programa Perú en ARCO es otra prueba de la centralidad de la feria, aunque lo sea en un ámbito aparente o realmente distinto. Me refiero a la política y más precisamente a la política exterior que tiene como uno de sus objetivos estratégicos potenciar la presencia o por lo menos la imagen de España en lo que esta misma política califica de << comunidad iberoamericana >>. Todavía conservo en la memoria la mega exposición <<Vienne 1880-1938, l´apocalypse joyeuse>>, curada por Jean Clair, como el mejor ejemplo de cómo un museo de la ambición y la envergadura del Centro Pompidou de Paris podia rendir merecido homenaje al arte y la cultura de una metrópolis extranjera. Algo que el Museo Reina Sofía no ha hecho, pese a las propuestas que se le han presentado en ese sentido. Y que el caso del Perú se resuelve gracias a la mediación de ARCO, que no solo ha convertido al Perú en el país invitado de la presente edición sino que ha abierto sus puertas al <<Stand Institucional del Estado Peruano>>, un gran espacio expositivo en el que un equipo integrado por Jorge Villacorta, Paulo Dam y Kiko Mayorga expone una muestra << de la cultura visual contemporánea peruana… que se nutre de lo tradicional y se proyecta al futuro>>.El resto de la programación extramuros de este impactante desembarco de Perú en Madrid que involucra a los museos del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen, así como a la Real Academia de San Fernando, la Casa de América, el Cuartel del Conde Duque , el Centro Centro etc, habría sido impensable sin contar con el reclamo de ARCO. Fue la necesidad de coincidir con las fechas de realización de la feria la que impulsó a estas instituciones a incluir el arte del Perú en su programación.
