El río por asalto.

En la bienal de Shanghai hay una obra que me resulta singularmente admirable. Se titula Rio por asalto y es una video proyección de suelo a techo de siete pantallas y es un punto culminante en la duradera preocupación de Clemencia Echeverri por la suerte de los ríos en Colombia, su patria. Ríos que ella, en ocasiones anteriores, ha traído a su obra para evocar los horrores de la guerra sin aparente remedio que durante tantos años padeció el país y que no acaba de terminar. Ríos como vertederos de cadáveres arrojados a sus aguas por asesinos tan despiadados como todavía impunes. Ríos que ahogan en su estruendo insomne los gritos de socorro de supervivientes indefensos. Ríos tan poderosos como una tormenta o temblor de tierra como lo es de hecho el rio Cauca, el rio que evoca con fuerza esta impresionante secuencia de imágenes. En una escarpada garganta se puso en marcha hace diez años el proyecto de construir una gran central hidroeléctrica que interrumpe el curso del rio con una presa de hormigón armado que generaría un lago artificial de siete kilómetros de largo y millones de hectolitros de agua debajo de los cuales quedarían sepultados pueblos, cultivos, bosques. Los vecinos se opusieron al igual que los ecologistas convencidos de que los problemas que traen consigo estos megaproyectos superan ampliamente los beneficios que se esperan de ellos. Existen otras alternativas – afirman – entre las que incluyen una cadena de pequeñas presas gestionadas por las comunidades locales. La megalomanía tiene sin embargo su precio y hace unos cuantos meses una parte de la presa cedió a la presión de las aguas contenidas y se derrumbó. Los anuncios de catástrofe se cumplieron y el río recobró su carácter indómito. El proyecto Ituango está ahora paralizado y con las imágenes entresacadas de su actual estado ruinoso Clemencia Echeverri ha compuesto una obra que es al mismo tiempo una elegía, un blues estremecedor, un sobrio lamento por la naturaleza agredida y un grito de protesta en contra de los aprendices de brujo que tan despiadadamente la agreden.

 

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