Una masacre innecesaria.

Hoy se cumple un nuevo aniversario del bombardeo atómico de Hiroshima y como es habitual ha vuelto a repetirse el argumento de que tan sobrecogedor crimen de guerra estuvo justificado por la necesidad de salvar la vida de los miles de soldados que la habrían perdido en el desembarco en un Japón que se negaba a rendirse. La evidencia histórica dice lo contrario, tal y como puede comprobarse leyendo la “Encuesta sobre bombardeos estratégicos de los Estados Unidos, La lucha de Japón para poner fin a la guerra (Washington: Government Printing Office, 1946)”, un documento oficial que incluye este párrafo decisivo:

“Basado en una investigación detallada de todos los hechos y apoyado por el testimonio de los líderes japoneses sobrevivientes involucrados, es la opinión de la Encuesta que ciertamente antes del 31 de diciembre de 1945, y con toda probabilidad antes del 1 de noviembre de 1945, Japón se habría rendido incluso si las bombas atómicas no hubieran sido lanzadas, incluso si Rusia no hubiera entrado en la guerra, e incluso si no se hubiera planeado o contemplado una invasión ”. (Citado por Howard Zinn en A people´s History) (06.08.2020)

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